| Una arquitectura levantada del suelo |
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Épocas recientes, la globalización y el crecimiento de las multinacionales han castrado la creatividad del hombre en aspectos fundamentales de su vida diaria. Día tras día, a nuestro alrededor se multiplican viviendas y ciudades geométricamente idénticas y repetitivas que destruyen el entorno natural y el legado de nuestros antepasados en nombre de la eficiencia y la rentabilidad. En ellas ya no quedan rastros de los materiales naturales y su calidez, ni de los utensilios fabricados -no por máquinas ni moldes-, sino hechos por sus mismos propietarios. El arquitecto de hoy planea obras desde una máquina y en detrimento de técnicas y conocimientos ancestrales, sin siquiera preguntarse por qué ciertas edificaciones requieren millones de ladrillos ni, mucho menos, cómo se fabrican los mismos. Atrás ha quedado el niño que construye ciudades y castillos con sus manos en la playa, sin máquinas, sin reglas, sin medidas, y cuyos humildes levantamientos dejan entrever una visión arquitectónica más lógica que la de muchas de las ciudades actuales. La arquitectura orgánica, que brota del suelo, permite formas y dimensiones más amables a la naturaleza y a la vista, y se amolda con facilidad al entorno. Casa Terracota es entonces una respuesta artística y humana a todo esto.
Cualquier ser o grupo humano que posea un terreno tiene la posibilidad de construir su vivienda o espacio natural con sus propias manos: basta juntar los cuatro elementos mágicos de la naturaleza. |
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